SUSTITUYEN LA SALA DE DUELOS DE PALIATIVOS POR UN DORMITORIO DE SUPERVISORES GENERALES

Aunque en las jornadas de mañana la gestión directa de todo el personal de enfermería de nuestro centro corre a cargo de las distintas supervisoras/es de unidad (unas 30, aproximadamente), durante las jornadas de tarde, noche y fines de semana esa tarea recae directamente sobre las denominadas supervisiones generales.

A tal efecto, nuestro centro cuenta con un total de 4 supervisores/as generales que realizan jornada continuada de tarde y noche (es decir, de 15 h. de un día hasta las 8:00 h. del siguiente) y 24 h. en sábados o domingos, trabajando un día de cada cuatro, de forma que, por cada jornada de trabajo, disponen después de 3 días continuados de descanso.

Teóricamente, ningún trabajador/a de enfermería que en su turno habitual haga jornadas de noche (la gran mayoría de nuestras Enfermeras/os y Técnicos en Cuidados de Enfermería) tienen reconocido el derecho a disponer de cama para poder dormir, porque se entiende lógicamente que la jornada laboral de noche es para trabajar y que el tiempo destinado al descanso lo ocuparán las jornadas libres que todas/os tenemos a continuación.

Pero, cuando en nuestro hospital (y por mor de los cierres permanentes de controles) comenzó a extenderse el hábito de aprovechar las habitaciones “robadas” a pacientes para instalar todo tipo de despachos, salas de reuniones o almacenes varios, nuestras supervisiones generales (que hasta entonces utilizaban el área de dirección en planta baja) aprovecharon el momento para ocupar (con la complicidad de sus superiores) una habitación ubicada en el control central de la 7ª planta de pediatría, vaciado totalmente de pacientes a raíz de la moda implantada por dirección de reducir al mínimo los ingresos pediátricos. Allí, en una de esas habitaciones inutilizadas (y junto a otras que pasaron a usarse como despachos, dormitorios o almacenes) montaron las supervisiones generales su propio espacio personal, dotado de amplia mesa, sillón reclinable, armarios, taquillas, una pequeña nevera y, por supuesto, una cama en la que poder echar una cabezadita de vez en cuando.

Sin embargo, y a causa de las obras previstas en Pediatría, a mediados de este verano se planteó la necesidad de evacuar ese despacho/dormitorio que las supervisiones generales tenían en la 7ª planta. Para cualquier gestor mínimamente coherente, se trataba, sin duda, de una oportunidad única para suprimir de forma definitiva un espacio a todas luces innecesario; pero, por desgracia, a nuestra “nueva gerencia” (como a las anteriores) no parece agradarle tocar los privilegios de sus correligionarios, así que, en lugar de eliminarlo, optó por conservarlo, pero trasladándolo a otro lugar del centro.

El problema que se planteó entonces fue dónde ubicar el despacho/dormitorio de las supervisiones en un centro donde todo está prácticamente ocupado (aunque no utilizado de forma racional). Se podría haber reubicado en cualquier otro de los múltiples chiringuitos que tanto abundan por el resto del hospital (despachos de cargos intermedios que apenas se usan, habitaciones de reuniones que jamás se convocan, etc.) o, incluso, se le podría haber trasladado a la 10ª planta de nuestro centro, donde aún subsisten una veintena de dormitorios individuales de personal médico, todos del mismo tamaño que una habitación de pacientes. Pero cualquiera de esas decisiones habría supuesto tener que tocar otros privilegios de importantes sectores de nuestro hospital, así que nuestra dirección acabó decantándose por una alternativa “menos conflictiva”, que vino a ser, nada menos, que la de trasladar el despacho/dormitorio de las supervisiones generales a… ¡la sala de duelos de familiares de pacientes paliativos en la 8ª planta!, ¡sala que en algunas ocasiones se ha presentado a la prensa como un importante espacio de humanización de la atención paliativa y en la que, para colmo, hace menos de dos meses se instalaron 7 sillones nuevos para uso de los acompañantes de pacientes en ese duro trance que supone afrontar el final de la vida de un familiar que se nos va para siempre!.

Como se ve, en nuestro hospital sigue siendo más fácil cercenar los derechos de usuarios y trabajadores, que tocar los privilegios de quienes más poder detentan en el centro. En las fotos que adjuntamos como documentos 1 y 2 puede verse la habitación que antes se destinaba a sala de duelos en la 8ª planta, habilitada ya con todo el mobiliario del despacho/dormitorio de las supervisiones generales, mientras que en el documento 3 pueden verse las butacas de color verde de la sala de duelos arrumbadas en el almacén general de la planta sótano de nuestro hospital a la espera de mejores tiempos.

Ante tal cúmulo de torpezas, desde Autonomía Obrera y CGT del Hospital Puerta del Mar exigimos a la dirección del hospital lo que sigue:

A) La inmediata reposición de la sala de duelos en la habitación de la 8ª planta donde estaba hasta hace unas semanas.

B) La supresión del despacho/dormitorio de las supervisiones generales, retornando éstas al área de dirección de enfermería que siempre ha ocupado históricamente en nuestro hospital.

C) Finalmente, y sobre todo, reclamamos a la Gerencia del centro que ponga freno al alocado modelo de gestión que se está implantando en el hospital, caracterizado por las decisiones precipitadas, irreflexivas y adoptadas sin escuchar las opiniones de todos los sectores implicados en sus efectos.  

Y es que, aunque nadie aún se atreva a reconocerlo públicamente, es obvio que nos estamos adentrando peligrosamente en un modelo de gestión autoritario y personalista que resulta urgente corregir.

SECCIONES SINDICALES DE C.G.T. Y AUTONOMIA OBRERA DEL HOSPITAL PUERTA DEL MAR (CÁDIZ)

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