LA DIRECCIÓN DEL HOSPITAL NO SUPERVISA ADECUADAMENTE QUE SE CUMPLAN LAS MINIMAS NORMAS DE SEGURIDAD EN LAS OBRAS

Dice el art. 24.3 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que “las empresas que contraten o subcontraten con otras la realización de obras o servicios correspondientes a la propia actividad de aquéllas y que se desarrollen en sus propios centros de trabajo deberán vigilar el cumplimiento por dichos contratistas y subcontratistas de la normativa de prevención de riesgos laborales”.

Asimismo, el art. 13 de la Ley de Infracciones y Sanciones en el orden Social califica como falta grave en su apartado 23 letra b el incumplimiento (ya sea por el promotor o el contratista) de “la obligación de realizar el seguimiento del plan de seguridad y salud en el trabajo, con el alcance y contenido establecidos en la normativa de prevención de riesgos laborales”.

Finalmente, el propio Código Penal recoge en su art. 316 el delito contra la seguridad y salud de los trabajadores,cuyo texto concreto dice lo siguiente: “Los que con infracción de las normas de prevención de riesgos laborales y estando legalmente obligados, no faciliten los medios necesarios para que los trabajadores desempeñen su actividad con las medidas de seguridad e higiene adecuadas, de forma que pongan así en peligro grave su vida, salud o integridad física, serán castigados con las penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses”.

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Pues bien, junto a estas líneas os hacemos llegar fotos (1, 2 y 3) y enlace a video de la forma en que durante la mañana de hoy se estaba realizando la obra del cambio de ventanas en el control de Neumología de la 9ª planta por parte del personal de la empresa privada contratada por el Hospital. Como se ve,  los trabajadores llevan a cabo su actividad sin ningún tipo de sujeción, a más de 30 metros de altura, maniobrando y girándose constantemente sobre el poyete de la ventana  y con un gravísimo riesgo de caída.

Las empresas, no debemos olvidarlo, no sólo tienen la obligación legal de entregar los medios de protección necesarios, sino también de garantizar su uso por parte de los trabajadores/as, y el hospital, como promotor de la obra, tiene también la obligación de garantizar que la empresa contratista cumpla con todas sus obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales. Pero, como se ve, ni en este ni en otros casos sucede realmente así, y el hospital se conforma, por lo general, con comunicar y solicitar el cumplimiento de las normas de prevención, pero sin realizar posteriormente ningún tipo de procedimiento de control y seguimiento de la seguridad en las obras.

 

Tras constatar lo anterior hemos sido los propios Delegados de Autonomía Obrera y CGT quienes nos hemos dirigido a la dirección del hospital para exigirle que, cómo empresa promotora, cumpla con sus funciones de control y garantice la seguridad de los trabajadores de la obra. Únicamente después de esta gestión, y tras comprobar los hechos los Técnicos de Prevención del centro, la contrata ha adoptado las medidas de seguridad requeridas.

No es éste, por desgracia, el único ejemplo que casos similares que se producen en nuestro centro. En la foto 4 podemos ver a un trabajador de construcción abriendo dos orificios en el suelo con un martillo neumático y sin utilizar casco, gafas ni protectores auditivos. La foto corresponde a otra obra que se realiza también en la 9º planta del centro, en este caso en la unidad de fibrobroncoscopia.

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Resulta lamentable que, sabiendo cómo funcionan en materia de prevención de riesgos laborables la mayoría delas empresas de construcción, un centro público como el nuestro no vele de forma especial por la exigencia constante de las medidas de seguridad en estas actividades.

 

Lo denunciado no es sino que otra muestra más de la multitud de deficiencias que vienen produciéndose este verano en el funcionamiento de nuestro centro y que responden de forma muy clara a la incompetencia y la pasividad del equipo directivo en el ejercicio de sus funciones de gestión.

 

Esperemos que cuando nuestra brillante dirección finalice su magistral anuncio de “investigar” los restos de gasas y papeles acumulados en una tubería de uralita durante 40 años (tal como informaronla pasada semana), tenga a bien, de igual modo, ordenar otra investigación para determinar cómo es posible que en un centro hospitalario como el nuestro se incumplan normas trascendentales de seguridad en materia de obras y se permite que los trabajadores vean puesta su vida en peligro de una forma tan absurda y cruel como se aprecia en nuestra denuncia…¿o es que, acaso, la vida de un trabajador es menos trascendente para la dirección que la naturaleza de unos residuos?.

 

 

 

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